Llevo devorando libros toda mi vida, desde bien pequeñita. Recuerdo con 8-9 años pedir a mis padres si podía coger algún libro de mayores, de los suyos, porque de los de mi edad ya no me quedaba ninguno por leer y quería más. Recuerdo El Ocho de Katherine Neville como uno de los primeros libros que dejó marca en mi con 11 años. Y a partir de ahí, uno tras otro, iba leyendo los que encontraba en casa. El mundo según Garp de John Irving, otro libro que quedó grabado en mi mente, empezando la adolescencia. En fin no podría vivir sin libros...como tampoco sin música, otra de mis pasiones, junto a la cocina. Confieso ser también una gran adicta a la series de televisión, sobretodo americanas y alguna inglesa.
